• Si en 2022 el total de casos finalizados alcanzó las 9.654, los pendientes fueron 13.516. Sin embargo, en 2025, estos últimos llegaron a los 20.680 frente a 23.186 que sí concluyeron.

 

(Publicación en Diario Financiero)

 

A poco más de cumplir tres años, la superintendenta del Medio Ambiente, Marie Claude Plumer, dice estar contenta con lo construido en tres ejes: gestión de denuncias, fiscalización y respuesta sancionatoria. “Tenemos una institución hoy más ordenada, más estructurada y con un camino claro para seguir avanzando”, sostiene a DF.

La abogada es enfática: “Estamos con una Superintendencia que se adelanta más, que es menos reactiva y que su diseño se basa en cambios sustantivos, en la forma como estamos fiscalizando y gestionando finalmente procesos tan complejos como las denuncias, por ejemplo”.

Según detalla, la Superintendencia del Medio Ambiente (SMA) ha recibido más de 36 mil denuncias a lo largo de su historia. En un informe de auditoría de la Contraloría de 2020 se advertía que más del 60% de estos casos no lograban ser gestionados. Sin embargo, por primera vez -dice- se produjo  un “quiebre histórico”, ya que se están cerrando más denuncias de las que tienen pendientes.

Plumer muestra números. Por ejemplo, si en 2022 el total de denuncias terminadas alcanzó las 9.654, las pendientes fueron 13.516. Mientras, en 2025, estas últimas llegaron a las 20.680 frente a 23.186 que concluyeron. Esto, pese a que 2025 fue el año que más denuncias se recibieron con más de 8 mil cuando el promedio es de 5.600.  

Asimismo, destaca que hoy implementan una fiscalización más incidente, aumentar la cobertura y mejorar la oportunidad. Se llegó -dice- a más de 5.350 fiscalizaciones el año pasado, de las cuales el 47% está asociado a uso de tecnología y 24% a actividades en terreno.

Pero Plumer advierte: “Es una institución pequeña, sí, tenemos 316 funcionarios y funcionarias, requerimos fortalecerla sí y también requerimos cambios regulatorios”. Esto, aludiendo al proyecto de ley ingresado por el actual Gobierno que tiene como objetivo reformar la Ley Orgánica de la SMA, a fin de robustecer el marco institucional del Servicio, fortaleciendo la fiscalización e incentivando el cumplimiento ambiental.

El articulado hoy está en el Senado y busca -destaca la autoridad- hacer esos ajustes que hoy se requieren para una mejor efectividad en el ejercicio de las funciones y en el objetivo del cumplimiento ambiental.

Para la timonel de la SMA, la entidad “es una organismo incidente, hoy importante, que tiene una posición donde nadie puede discutir su importancia e incidencia en el cumplimiento ambiental”, agregando que ésta ha mantenido su carácter técnico a lo largo de los años y tiene que seguir siendo fortalecida.

– Los programas de cumplimiento son instrumentos valorados. Sin embargo, considerando el presupuesto de la SMA y la limitada dotación de funcionarios, a veces se puede entender que es un incentivo perverso porque es mejor para la empresa evitar la multa, asumiendo que será débil la fiscalización de este después. ¿Cómo ven eso?

– La Superintendencia ha trabajado y trabajó fuertemente este período en poder justamente mejorar estos espacios. El proyecto de ley que hoy está en el Congreso se hace cargo de lo que usted señala y, sin alterar el instrumento, sin hacer un cambio sustantivo, propone mejoras para que este instrumento efectivamente sea uno que asegure el cumplimiento, que ojalá elimine sino reduzca considerablemente los espacios de arbitrariedad, que mejore los tiempos de respuesta.

Eso está hoy en el mensaje, en el objetivo, en el interés de la propuesta que se hace y que uno espera que se logre, porque este instrumento es un instrumento muy determinante, muy importante, pero es un instrumento que hay que cuidar en ese sentido. Que dé garantía a todos y que sea efectivamente un instrumento que asegure el cumplimiento ambiental en los tiempos que corresponda y en la forma que determine la ley.

Revisa la entrevista completa en este enlace.